“Salida” de las tropas de EEUU en Siria como un redespliegue en Irak: sacudimiento del tablero de ajedrez en Medio Oriente

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tiamat vs marduk

Imagen: Tiamat y Marduk (izquierda y derecha respectivamente) como alegoría del globalismo talasocrático contra el proteccionismo geocrático. El mar contra la tierra en la teoría filosófica del espacio.

 

Miguel Ángel Cabrera

 

Para alejar a Turquía de la esfera de influencia de Rusia, la administración de Donald Trump dio el visto bueno a Ankara de montar su ofensiva en el norte de Siria, donde no es desconocido que se encuentran fuertes asentamientos kurdos. A cambio, el presidente Erdogan liberaría al pastor Andre Brunson y no haría pública la grabación del asesinato de Jamal Khashoggi, evento que ha hecho llover sospechas sobre el príncipe de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman, aliado de EEUU.

A juicio de Paul Craig Roberts, del Instituto para la Economía Política (IPE, por sus siglas en inglés) tan audaz decisión parece no agradar a Israel —con el consecuente escollo que representa a la agenda neoconservadora—  que ahora debe preocuparse por una mayor presencia rusa e iraní en la región estratégica tanto de Siria como del sur del Líbano, abundante en recursos acuíferos y defendida por las milicias de Hezbollah.

En realidad, el discurso propagandístico de Trump en torno a su pseudovictoria contra ISIS esconde la cruda realidad: la injerencia de Putin y Erdogan por el control del petróleo en el noreste de Siria, particularmente para dejar que Turquía se haga cargo de los yihadistas de la provincia de Idlib. Si el Kremlin fuese a desarrollar esa misión, se acrecentaría el riesgo de una guerra entre EEUU y Rusia, por lo que Turquía  (miembro de la OTAN) representa el papel perfecto para canalizar esos esfuerzos.

No parecería ilógico asumir que la oposición de Trump se encuentra desesperada por impedir el desarrollo conjunto en infraestructura  (Rusia y China y EEUU), iniciativa que incluso beneficia a México desde Washington al ser sujeto de hasta 10 mil millones de dólares para el desarrollo de Centroamérica cuyo objetivo es detener la migración al septentrión. Por otra parte, según el portal Larouche Pac, el principal interesado en defenestrar a Trump sería el Imperio Británico debido a los grandes intereses financieros de un sistema basado en los acuerdos de Breton Woods. ¿Wall Street queda de este modo exonerada de la debacle económica mundial? Parece imposible. Lo cierto es que el fortalecimiento de Rusia, China e India contraviene cualquier esfuerzo por mantener el actual orden mundial globalizante-financiero liberal.

Thierry Meyssan se dedica, contrariamente, a desmontar el mito de que los neoconservadores se oponen absolutamente a Trump. Para el periodista francés, que el neoconservador Elliott Abrams haya sido anunciado como enviado especial para la política de desestabilización en Venezuela como parte de la agenda del Comando Sur, implica que Washington regresa así a la política del partido Demócrata. Es interesante ese doble movimiento: desmilitarización del gabinete (recuérdese la salida de los generales Mattis, McMaster y Kelly) y re-organización del militarismo intervencionista con miras renovadas a América Latina.

Como fruto de las elecciones intermedias, entonces, la administración republicana se ha “democratizado”, por lo que en el marco de su re-elección, Trump busca generar resonancias estratégicas “pacificadoras” como en el caso de su intento por desarmar a Corea del Norte de sus ojivas nucleares como de contener geoeconómicamente a China con la retirada de Siria y Afganistán. Ante esta situación, Turquía debe arreglarse con sus aliados y enemigos en Medio Oriente. ¿No es preferible un arreglo pacífico con Damasco en el formato Astaná (Rusia, Irán, Turquía)?

Queda clara la lógica de Washington para rediseñar su estrategia militar en la región, con miras a aumentar la presión sobre Irán y reasignar tropas a Irak —donde actualmente se asientan 5000 tropas aunque Stephen Lendman reporta hasta 30,000 operando en 31 bases —, con el disgusto que tales declaraciones provocaron a su presidente Barham Salih. El discurso de Trump tiene objetivos electorales mientras que los hechos demuestran las reticencias del senado por aprobar la retirada.

Respecto a Siria, de ese modo, Irak se revalora como el espacio donde EEUU e Irán pueden llegar a un acuerdo. A ambos países les interesa la estabilidad de Irak. Están en juego sus yacimientos petroleros y la fortaleza de la relación comercial entre Bagdad y Teherán.

Washington, así, se reorganiza en Medio Oriente para presionar a Turquía a combatir a los enemigos de EEU en la región, se asienta en Irak para evitar que Irán se fortalezca, contener geoeconómicamente y territorialmente a China, así como  presionar a un cambio de régimen en Venezuela, mientras los republicanos ganan baraja doméstica electoral. Todo esto es el efecto de una sola decisión. Las estrategias de Trump no parecen las de un amateur. Los ganadores, no obstante, siguen siendo Rusia, Turquía e Irán.

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