Desde la revolución de la conciencia #10. El arte de la geopolítica

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Es importante distinguir conocimiento de simulación. Ante los libros nos arremolinamos, creamos lúdicos conceptos e incluso rendimos un fascinante respeto por su calidoscópica hechura. Tal es la condición de lo sombrío y lejano. El pensador, o el que aspira a serlo, prescinde incluso de los libros. Observo en ellos apenas un tímido paso a la realidad, que es de suyo democrática y verdaderamente accesible. Un libro, pienso, es pre-existente; existe, pues, desde que es imaginado, y acaso el diálogo sea la primera de las misteriosas formas platónicas del libro. Duele admitirlo pero en la lectura se corre también el riesgo de difuminar el mundo, de alejarse de él, y de anularlo. Es muy sano, por tanto, salir a caminar y transformar la realidad y agrandarla a cada paso que uno da. Obliterar el falso conocimiento y exclamar el mundo: tal es el mote que lleva rubricado el revolucionario desde su corazón. Como veremos, el arte de la geopolítica es el arte de trascender la condición del libro y trasmutarla en la visión áurea de lo que es complejo percibir, observar, respirar. Torno mi voz ahora a referir algunos hechos de la trepidante Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2021.

Central camionera del norte, Ciudad de México, 5pm

Resultó muy significativo observar de primera mano las concéntricas olas de caravanas migrantes. Fue un parpadeo interesante sentirse lejano en propia casa. Pregunté a la vendedora de boletos el lugar de origen de aquellas voces atomizadas por un mundo clasista, racista, y que suele abandonarse a la más terrible de las blanco-cracias desde una cúpula financierista. Recibí el informe de que provenían de centroamérica. Por ahí escuché el nombre Haití. También escuché un lenguaje uniforme y europeo. Abordé el autobús con ese familiar olor a central camionera como quien aborda a su propio destino.

Pasajes misteriosos del interregnum mexicano, tal vez a las 10 pm

«La amplísima obra del Dr. Jalife ya es un portento de corpus literario. Su uso de períodos ciceronianos, ironía socrática y una vasta erudición literaria ha pasado desapercibido por los críticos del orden de las letras», pensé. «Seguramente en la época de Platón sus diálogos fueron leídos como grises notas periodísticas antes de volverse el fénix Platón que todos conocemos», me dije inmediatamente. Decir que después de meditar en ello tomé de mi taza de café sería mentir muy literariamente. La realidad es que apenas y pude comprar por las prisas unas botanas dulces de muy mala calidad. Intenté dormir sin éxito aunque el asiento era cómodo.

En el hostal en Guadalajara, 1 am

Hay algo como de automático en la industria de transportes de lo que descreo. Las personas compramos un boleto, un conductor te lleva donde quieres ir y luego el ciclo se repite. Hay algo de gris en el trato cotidiano. Esa constante la reformula el arte, las humanidades vibrantes de arrebato espiritual y extático, ¡Sturm un Drang!, decían los alemanes, y no así el de los libros que en su mayoría no son sino plática cristalizada, oratoria, discurso elegíaco y comedia como las de un buen concierto en vivo. Los mejores libros son los mejores discursos. Pese a los axiomas que me rigen cené algo de cuyo nombre no quiero ni acordarme. Era por la hora, dicha sea la verdad. Resulta curioso que antes de dormir siempre vienen a la mente ideas muy lúcidas, profundas y un brillo mental que casi se paladea. El sueño las engulle y apenas una que otra es rescatada por la mañana, ¿no es así?

En camino desde el hostal, 9 am

Tras un café bastante decente me encaminé a la sede de la FIL Guadalajara. Después de un par de años de pandemia la principal emoción de estar ahí realmente estribaba en el arrebato místico de la comunicación presencial, de la algarabía de las personas que desfilan cerca más que con libros, con ideas frescas, rozagantes. Habría que aclarar, no obstante, el sentido de la jerarquización de las mismas. ¿Podría caer en el error de prejuzgar o el sentido de lo político en su imnanencia rebasa toda especulación y todo entretenimiento literario? Ahí nos encontrábamos, pues, los inquietos del tablero internacional de ajedrez, de aquello que en su propio fuero existencial determina el actuar mismo, político y mental, concreto, de la realidad de todos los sentidos, la naturaleza política misma en su traslúcida desnudez. Quien conozca la geopolítica conoce en profusión el mundo. ¿No es ello un motivo de celebración? Me refiero a que la disciplina que nos atañe es capaz de descifrar el misterio del concierto político y económico que rige al mundo, y de vaticinar con precisión quirúrgica los acontecimientos del porvenir político. Ante la relativización del mundo percibida en Occidente, cuya degradada posmodernidad prohija que el hombre es la medida de todas las cosas (la sentencia es del filósofo Protágoras), y de la decadencia de todo sentido promulgada por Herbert Spencer, ahí está, accesible a todos una perla refulgente de sentido, es decir, ¡la cura o el fractal que nos hace ascender del abismo nihilista a la verdadera condición humana! Se dice fácil pero poder hacer sentido de la experiencia política, de la totalidad humana, es algo terriblemente reservado a quienes son capaces de encontrar entre los millones de libros y ponentes ese fuego que brilla poderosamente en secreto, paradójicamente invisible a casi todos como una rosa increada, diría Borges.

Reflexiones en torno a la presentación del libro «El espejo negro de Estados Unidos: la migración latinoamericana», por el Dr. Alfredo Jalife, 12 pm

Es urgente y fundamental comprender el sentido geopolítico del fenómeno migratorio. Más allá de la típica descripción artificiosa y noticiosa que de ella suele hacer la crítica o prensa especializada, la técnica multidisciplinaria del estudioso debería ser capaz de descubrir la complejidad de sus consecuencias, las cuales se vislumbran con mayor claridad en el cambio de la correlación de poder del hemisferio norte con marcada etiología representativa y, por ende, electoral, en las entrañas mismas del imperio estadunidense, en primer lugar, así como en su respectiva zona de influencia en territorio mexicano.

Aunado a la hiperinflación, los temas de seguridad y la educación, el barómetro político de EEEUU desde las más recientes elecciones en el estado de Virginia se coloca más bien en el centro derecha, cuando los demócratas han fatigado ad nauseam la carta del racismo estilo Trump. Pareciera, pues, un contrasentido que el presidente Biden haya renegado, por otra parte, de una de sus principales promesas de campaña en torno a la compensación de 450 mil dólares por víctima fronteriza -quienes en su momento fueron separados de sus familias debido a la política anti-migratoria de Trump-, justo después de haber perdido las elecciones en Virginia donde el desconocido Glenn Youngkin derrotó a la extremista agenda demócrata. Hay que notar el pulso político de cara a las elecciones intermedias en EEUU en noviembre de 2022. En efecto, los republicanos han aprovechado la suma de las contradicciones de Biden para politizar electoralmente en grado máximo la agenda pro-migratoria del presidente al hacer notar a la opinión pública que, en realidad, los demócratas estarían premiando la inmigración ilegal con pagos financieros extra-legales que socavan la seguridad nacional del país. Tal es el principal corolario de las más recientes elecciones, o «efecto Virginia». Las reverberaciones y lo aprendido de ello no dejará de sentirse en el polo norteamericano, tal como se ha referido previamente. Por tal motivo, la publicación de este nuevo libro adquiere notas altamente estratégicas en la conformación del mapa electoral venidero. Más aun, al colocar en la balanza geopolítica este fenómeno migratorio-electoral, es posible dimensionarlo como el subcaso del naciente orden tripolar que surge de la querella entre China y EEUU por hacerse de mayores enclaves en América, los unos, y de lograr mantener bajo control, los otros, en sudamérica y centroamérica como lo demuestran las más recientes elecciones en Honduras.

¿Nos encontramos, pues, ante la batalla de dos de las principales teorías geo-estratégicas, la de McKinder y el control euroasiático contra la de Robert Kaplan y el control del Mar Caribe? Ambas son de un poderoso llamado a la acción para dominar los respectivos «corazones continentales» de vastas regiones geográficas.

En relación al aspecto venidero electoral es también nodal tomar en cuenta que el aumento de la demografía mexicana en suelo estadunidense podría ser el elemento que decida la pugna entre demócratas y republicanos en el difícil contexto socio-económico e ideológico que tiene a EEUU en el desfiladero de una muy violenta proto-balcanización de la conciencia popular. Es otensible que este panorama también tendrá fuertes repercusiones en la configuración del mapa electoral mexicano, por lo cual se vuelve imperativo un minucioso análisis sociológico, filosófico y geo-mitológico de la historia de las migraciones en México, desde las migraciones mexicas al valle del Anáhuac, pasando por los éxodos sefardíes, verbigracia, hasta las olas del exilio generadas por la guerra civil española, de quien el célebre Alfonso Reyes sería uno de los principales portavoces, así como uno de los principales promotores de lo que hoy en día es el Colegio de México. Por cierto que a juicio de un servidor, el principal filósofo que México ha ostentado en el siglo XX, el naturalizado Eduardo Nicol, profesor en la UNAM, no podría haberse generado sin tan importante recibimiento mexicano, moralidad y comportamiento de una tierra azteca siempre tan generosa, centro fractálico de mestizaje y creatividad inagotables. Tal es mi co-reflexión.

Epílogo del retorno. Ciudad de México, lunes 6 de diciembre, 1 am

El arte de la geopolítica es también el arte de ver más allá de lo que suelen ver por separado el politólogo, el narrador, el geógrafo, el economista e incluso el místico. Precisa de una alta sensibilidad humanitaria y, lo que no es menor, una infatigable disciplina: se entrena también la elocuencia de la estética y la inteligencia conceptual como se entrena la mente o el cuerpo físico. Explicar el mundo no es sencillo. Ya lo dijo el filósofo judío-holandés Baruch de Spinoza: «cuanto mayor realidad o ser tiene una cosa, tantos más atributos le competen».

El desenlace de esta inesperada crónica no resultó avara de auspicios. Previo al retorno de un servidor, pude en efecto disfrutar de unas deliciosas tortas ahogadas bien «chopeadas» y un caballito de mezcal en el «tequila valley» del «incesante estado de Jalisco», diría acaso, con mejor pluma literaria, Juan Rulfo.

Miguel Cabrera, lunes 6 de diciembre de 2021

Fotogramas mágicos en las calles de Guadalajara

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